Frecuentemente en las empresas escucho frases como:

«Es un pelota y un trepa, por eso le han ascendido» o «Sólo piensa en colgarse medallitas» o «No hace más que exigir y él es el primero en no dar un palo al agua».

La expresión «Pelota», «Trepa» y «Medallitas» dicen mucho de él, pero sobre todo dicen mucho de mí.

No es lo mismo decir que una persona es un pelota y un trepa, que afirmar que en tal o cual situación actuó de esta o aquella forma y que yo interpreté como «pelota», es decir, hablar con ejemplos objetivos, describiendo lo sucedido y declarando que mi percepción y subjetividad influyen en dicha afirmación. Por tanto, seremos conscientes y haremos conscientes a los demás que no estamos hablando de una verdad sino de «mi verdad».

Al juzgar o culpabilizar a una persona le estoy señalando. Esta acción deja al descubierto mi forma de ser ya que un dedo habla de él y los otros tres hablan de mí.

Los juicios son un tipo particular de declaración, y como tal, no son la verdad absoluta. Incluso una opinión consensuada no la hace «verdad», sigue siendo una opinión.

Que muchas personas piensen que la paella de mi padre es la mejor del mundo, no convierte a mi padre en el mejor cocinero.

Es destacable también que los juicios son una de las principales causas de sufrimiento humano ya que desembocan en resentimientos, celos, envidias, desconfianzas, rencores, etc…

Sin olvidar, por último, que una de las características más poderosas de los juicios es que vienen del pasado, se emiten en el presente y abren o cierran posibilidades para el futuro, de manera que tienen la capacidad de conectar temporalmente nuestra relación con la otra persona influyendo activamente en las consecuencias de la misma..

Por tanto, los juicios condicionan profundamente nuestra relación con los demás, de manera que en la medida que podamos controlarlos estaremos siendo capaces de crear una «nueva relación».

¿Qué se puede hacer para evitar emitir juicios que limiten nuestra relación?

  • Hablar de hechos concretos, objetivos y contrastados.
  • Referirnos a situaciones vividas en primera persona. No legitimando comentarios o experiencias vividas por otros, tratándolos sólo como comentarios.
  • No mofarse ni regodearse en el asunto de forma gratuita sino hablar del propósito respetuosamente cuando sea el momento.
  • Evitar la caricaturización y exageración de la situación.
  • No quedarse en un simple juicio sino mostrar iniciativa personal hacia la mejora de la relación. En ocasiones es suficiente con una simple conversación con el implicado.

 

Entonces….¿ya tienes claro cómo vas a relacionarte a partir de ahora con tu compañero de trabajo?

Buena semana a todos.

 

 

BORJA GONZÁLBEZ

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